PRP para dolor lumbar: cómo funciona y qué esperar
- Dr. Maury / Dr. Elorriaga

- 20 ene
- 4 min de lectura
Actualizado: 5 ago
El dolor lumbar es una de las causas más frecuentes de consulta médica y una de las principales razones de incapacidad funcional en adultos. Aunque muchos casos mejoran con reposo, fisioterapia o medicamentos, existe un grupo de pacientes con dolor persistente en quienes los tratamientos convencionales no ofrecen resultados duraderos.
En ese escenario aparece con frecuencia el plasma rico en plaquetas (PRP). Conviene situarlo con precisión: en columna lumbar la evidencia disponible es de menor calidad que en otras regiones del cuerpo, y eso condiciona lo que es razonable ofrecer y lo que es razonable esperar.
¿Por qué aparece el dolor lumbar?
El dolor lumbar puede tener múltiples causas, entre ellas:
• Degeneración de discos intervertebrales
• Artrosis de las articulaciones facetarias
• Lesiones de ligamentos y músculos paravertebrales
• Inflamación crónica
• Sobrecarga mecánica o mala postura
No todos los dolores lumbares son iguales, por lo que el diagnóstico preciso es fundamental antes de decidir cualquier tratamiento.
Qué dice la evidencia en columna lumbar
La revisión más completa disponible sobre terapias regenerativas intradiscales califica la evidencia como Nivel III, y se apoya en metaanálisis de brazo único, es decir, sin grupo de comparación. En dolor radicular, el corticoide mostró una mejoría funcional temprana superior. Existe además un ensayo doble ciego, pequeño y de un solo centro, con resultados favorables a los doce meses.
Dicho de forma directa: no hay base suficiente para afirmar que el plasma rico en plaquetas resuelva el dolor lumbar crónico. Nuestra postura es explícita. En columna, la prioridad es el diagnóstico preciso y la infiltración guiada por imagen que abra una ventana para rehabilitar. Cuando se propone plasma, es en casos seleccionados y explicando esta limitación de antemano.
¿Qué es el PRP y cómo actúa en la columna lumbar?
El PRP se obtiene de una muestra de la propia sangre del paciente. Se centrifuga para concentrar las plaquetas y se emplea la formulación que corresponde al tejido a tratar, porque no es la misma para un tendón que para una articulación facetaria. Las plaquetas liberan factores de crecimiento que participan en la modulación de la inflamación local y en los procesos de reparación del tejido.
Es un procedimiento ambulatorio y de mínima invasión. La infiltración se realiza con agujas específicas para alcanzar las estructuras objetivo de la columna, bajo guía por imagen, de modo que el producto llegue exactamente donde se busca. En columna, esa precisión no es un detalle: es la diferencia entre tratar la estructura correcta y no tratarla.
El procedimiento se realiza acompañado por un especialista en Anestesiología, que mantiene al paciente cómodo y monitorizado durante toda la aplicación.
Qué lugar ocupa frente a las demás opciones
No son alternativas que compitan entre sí. Son niveles distintos dentro de un mismo plan, y cada uno tiene su momento.
Medicamentos. Controlan el dolor a corto plazo y permiten iniciar la rehabilitación. No modifican la estructura, y su uso prolongado tiene efectos adversos conocidos.
Infiltración con corticoide. Es el tratamiento infiltrativo con más respaldo cuando existe un componente inflamatorio o radicular. Su efecto es rápido y su duración limitada, y por eso se emplea como ventana para rehabilitar más que como tratamiento definitivo. También forma parte de lo que ofrecemos, cuando es lo que corresponde.
Plasma rico en plaquetas. Opción a considerar en casos seleccionados, con la limitación de evidencia ya señalada. Su perfil de seguridad es favorable por tratarse de un producto autólogo.
Cirugía. Indicada en escenarios concretos: déficit neurológico, inestabilidad, compresión que no responde al tratamiento conservador. Cuando esos criterios están presentes, ninguna infiltración la sustituye, y así se lo diremos.
La decisión no consiste en elegir el tratamiento más moderno, sino el que corresponde al diagnóstico.
¿Cuántas sesiones se requieren?
No existe un protocolo único validado: los estudios publicados emplean esquemas que van de una a cinco aplicaciones según la indicación. En columna lumbar, con frecuencia una sola aplicación resulta suficiente y algunos pacientes requieren una segunda según su evolución. El número se decide tras la valoración —en función del diagnóstico, del grado de daño y de la respuesta—, no antes.
¿Es seguro el PRP en la columna?
Sí, siempre que se realice con técnica adecuada, bajo guía por imagen y por médicos con formación en el procedimiento. Al tratarse de un producto derivado de la sangre del propio paciente, los riesgos de rechazo o de reacción alérgica son muy bajos. Los efectos adversos descritos con más frecuencia son dolor transitorio en los primeros días y hematoma en el sitio de punción.
¿Cuándo se empieza a notar el efecto?
El tiempo de respuesta varía entre pacientes. De forma general:
• Primeros días: puede presentarse inflamación leve o aumento transitorio del dolor.
• 2 a 4 semanas: inicio de mejoría clínica, cuando la hay.
• 4 a 8 semanas: reducción del dolor y mejor función.
• 3 a 6 meses: efecto máximo en quienes responden.
El PRP actúa de manera gradual porque depende de procesos biológicos de reparación. No todos los pacientes responden, y conviene saberlo antes y no después. La infiltración acompaña al plan de rehabilitación; no lo sustituye.
Conclusión
El plasma rico en plaquetas es una de las opciones disponibles para el dolor lumbar crónico. No es la única y no necesariamente la primera. Lo que determina el resultado es el diagnóstico preciso y la aplicación en el lugar correcto, no el producto en sí.
¿Busca valoración por dolor lumbar en Mérida? El primer paso es establecer qué estructura está generando el dolor. A partir de ahí le explicamos con claridad qué opciones tiene, incluida la de no infiltrar.
Referencia
Manchikanti L, Knezevic E, Knezevic NN, et al. Pain Physician. 2024;27(10):E995-E1032. PMID 39688822




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